Rubén y Greta nunca se entendieron del todo. Él era encargado de una triste tienda de ropa, y ella era azafata. Lo suyo empezó cuando él todavía era modelo, y ella una jovencita tonta y soñadora. Pero ahora, el cuento había cambiado demasiado.
Algunas de las pocas noches en que ella iba a dormir a casa, esperaba a su marido en aquella fría habitación, con las bragas por las rodillas, y el corazón a cien por hora, borracha de lujúria y whisky barato. Y así, cansada, sucia, desnuda y húmeda recibía a Rubén.
- Buenas noches, amor.
- Greta, ¿cuándo has llegado? ¿cómo ha ido el viaje?
Él, que había soñado siempre con ser recibido como un rey por su reina, entre lujo y pomposidad.
- No me preguntes, mi vida es demasiado aburrida para explicártela.
- ¿Por dónde has estado?
Él, que sentía aquél hueco en el estómago cada vez que la encontraba así.
- Quién sabe. Nueva York, Argentina, Nueva Zelanda, París. Qué más da, si todos los aeropuertos son iguales.
- Otra vez borracha...
Él, que ya no recordaba como era aquella niña de la que él se encaprichó, la que ahora le susurraba al oído aquella lista de mentiras que no creía ni ella.
- ¿Qué esperabas? No soy de esas que vuelven corriendo a los brazos de su marido como si no puediesen vivir sin él. Sabes perfectamente que no te necesito para nada. Sólo para esta noche, esta asquerosa noche. Ven aquí, dame un beso.
Y así, sin más, se desplomó sobre la cama, perdiendo el conocimiento por el camino.
Ay, Greta, qué ridícula te pones cuando te emborrachas.
«Vaya dos tontas llamándose Sépia&Calamar, vaya tontería más importante♥»
Affichage des articles dont le libellé est Greta.. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est Greta.. Afficher tous les articles
mardi 21 décembre 2010
dimanche 12 décembre 2010
Buenas noches, amor.
Escucho desde la cama como llegas a la puerta de casa, y como intentas meter una y otra vez la llave en la cerradura. Se te resiste, pero lo consigues. Te acabas de quitar los zapatos, y pisas de puntillas el frío suelo, intentando respirar los más flojito posible. Llegas a la habitación iluminándote el camino con la luz del movil, para no comerte la típica puerta que se queda entreabierta. Te desvistes, manteniendo el equilibrio lo mejor posible, y te metes en la cama mientras intentas contener esa risa loca que te provocan las mil vueltas que te da la cabeza. Tu pelo huele a humo, a tabaco. Tu ropa huele a fritanga, y a bar. Tus manos, a alcohol derramado. Y tus labios... hace demasiado que no pruebo tus labios.
Etiquetas:
Greta.,
Otra tontería más.,
Rubén.
samedi 13 novembre 2010
Azul oscuro casi negro.
Y los días en que lo veía todo azul oscuro casi negro se metía en cualquier bar de hombres a beber whisky barato hasta perder el conocimiento.
Fue en uno de estos días en los que se encontró con aquél chico tan elegante del aeropuerto. Sí, aquél que le había preguntado por una de las esculturas que adornaban el vestíbulo, y después se lo había agradecido amablemente con unos ojos tristes que no pegaban con la sonrisa que mostraba. ¿Cómo dijo que se llamaba? Elliot, creo.
Y a la semana siguiente, lo volvió a ver en el chino de la esquina, aquél donde le gustaba comer los jueves a sus padres. Y también le pareció verlo cuando salío a pasear, y cuando fue a comprar el pan. Y finalmente, se encontraron en el pub donde siempre la llevaba su amiga Marga. Y las dos copas de más hicieron el resto.
Fue en uno de estos días en los que se encontró con aquél chico tan elegante del aeropuerto. Sí, aquél que le había preguntado por una de las esculturas que adornaban el vestíbulo, y después se lo había agradecido amablemente con unos ojos tristes que no pegaban con la sonrisa que mostraba. ¿Cómo dijo que se llamaba? Elliot, creo.
Y a la semana siguiente, lo volvió a ver en el chino de la esquina, aquél donde le gustaba comer los jueves a sus padres. Y también le pareció verlo cuando salío a pasear, y cuando fue a comprar el pan. Y finalmente, se encontraron en el pub donde siempre la llevaba su amiga Marga. Y las dos copas de más hicieron el resto.
Etiquetas:
Elliot.,
Greta.,
Otra tontería más.
jeudi 28 octobre 2010
Y esquivar las estrellas eternamente.
Greta siempre había sido una de esas chicas con un humor extraño. Podía tirarse toda una noche sin soltar una simpre sonrisa, por más chistes que le contaran, o podía pasearse por las calles a carcajada limpia a largas horas de la noche, ella sola.
De pequeña solía salir a su jardín, estirarse en el poco césped que quedaba vivo y mirar como los aviones esquivaban las estrellas. Y fue ahí donde decidió que ella también esquivaría las estrellas eternamente. Después de un expediente académico impecable, se graduó y aceptó el primer contrato de azafata que llegó a su casa por carta. Y así, desde entonces se dedica a vestirse con su falda de tubo y su camisa impecables, se pone esos zapatos tan brillantes, y pasea su pequeña maleta por aeropuertos de medio mundo como quién va descalzo por su casa.
Porque Greta es así, alta, peliroja, vivaz, seria, educada y bonita. Muy bonita. O por lo menos esa fue la impresión que tuvo Elliot al conocerla aquél triste día, después de más de un año sin su pequeña Lisette.
De pequeña solía salir a su jardín, estirarse en el poco césped que quedaba vivo y mirar como los aviones esquivaban las estrellas. Y fue ahí donde decidió que ella también esquivaría las estrellas eternamente. Después de un expediente académico impecable, se graduó y aceptó el primer contrato de azafata que llegó a su casa por carta. Y así, desde entonces se dedica a vestirse con su falda de tubo y su camisa impecables, se pone esos zapatos tan brillantes, y pasea su pequeña maleta por aeropuertos de medio mundo como quién va descalzo por su casa.
Porque Greta es así, alta, peliroja, vivaz, seria, educada y bonita. Muy bonita. O por lo menos esa fue la impresión que tuvo Elliot al conocerla aquél triste día, después de más de un año sin su pequeña Lisette.
Etiquetas:
Elliot.,
Greta.,
Lisette.,
Otra tontería más.
Inscription à :
Articles (Atom)